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Formación técnica y empleo digno en Afganistán: el impacto de la RSE

Grupo de mujeres vestidas con burkas azules de pie al aire libre en Afganistán, capturando atuendos culturales.

Contexto: por qué la RSE es urgente en Afganistán

Afganistán enfrenta desafíos estructurales que afectan la formación técnica y el empleo digno: décadas de conflicto, fragilidad institucional, pobreza generalizada y una economía dominada por el empleo informal. La participación laboral juvenil y femenina históricamente ha sido baja y las oportunidades de formación técnica formal son limitadas fuera de los grandes centros urbanos. En ese marco, la responsabilidad social empresarial (RSE) puede jugar un papel clave al generar capacidades locales, vincular la formación con empleos reales y promover condiciones laborales dignas en comunidades vulnerables.

Enfoques de acción empresarial que impulsan la capacitación técnica y el acceso al empleo

  • Alianzas con organizaciones locales y multilaterales: empresas que impulsan o financian iniciativas en conjunto con ONG, fundaciones o agencias de cooperación, garantizando una adaptación cultural adecuada y mayor posibilidad de expansión.
  • Formación técnica vinculada al mercado: planes de capacitación orientados a oficios con alta demanda dentro de la cadena de valor local, como construcción, electricidad solar, telecomunicaciones, mecánica o agroindustria.
  • Aprendizaje dual e inserción laboral: integración de clases teóricas con prácticas remuneradas en compañías de la zona, acompañadas por mentoría y seguimiento continuo.
  • Microfinanzas y apoyo a emprendimiento: líneas de crédito y asesoría que permiten a los egresados poner en marcha pequeños negocios capaces de generar empleo local.
  • Programas con perspectiva de género: creación de cursos y condiciones laborales pensadas para favorecer la participación de mujeres, incorporando medidas de seguridad, horarios adaptables y transporte seguro cuando se pueda.
  • Uso de tecnología para ampliar alcance: plataformas de aprendizaje digital y formación móvil diseñadas para operar incluso en entornos con infraestructura limitada.

Casos representativos y lecciones prácticas

  • Fundación Bayat y proyectos de salud y educación: la fundación asociada a un grupo empresarial afgano ha respaldado centros sanitarios, otorgado becas y promovido iniciativas educativas que incorporan capacitación técnica dirigida al personal de salud local. Lección: la inversión empresarial constante en desarrollo humano fortalece las oportunidades laborales tanto en el ámbito público como en el privado.
  • Red de Desarrollo Aga Khan (AKDN) y formación vocacional: el organismo de desarrollo ha puesto en marcha programas de formación técnica y de apoyo a pequeñas empresas en áreas rurales, integrando contenidos de gestión empresarial y acceso a mercados. Lección: unir destrezas técnicas con nociones de comercialización aumenta las posibilidades de empleo sostenible.
  • Operadores de telecomunicaciones y digitalización del aprendizaje: compañías de telecomunicaciones han proporcionado conectividad y promovido materiales educativos móviles, permitiendo que jóvenes cursen formación técnica a distancia. Lección: la conectividad elimina barreras territoriales y acelera la adquisición de competencias digitales requeridas por el mercado.
  • ONG locales y programas de aprendizaje en oficios: entidades locales con respaldo empresarial han impulsado talleres de carpintería, electricidad y mecánica, con acompañamiento de mentores del sector y oportunidades laborales en la zona. Lección: la ejecución local a cargo de actores con conocimiento del contexto favorece la aceptación comunitaria y la adecuación técnica.
  • Proyectos de energía solar y empleos verdes: iniciativas empresariales dedicadas a instalar sistemas solares en comunidades incluyen capacitación para técnicos locales en montaje y mantenimiento, generando ocupaciones técnicas estables. Lección: los proyectos de infraestructura pueden integrar componentes formativos que se mantengan más allá de su implementación.

Resultados cuantificables y referencias informativas

Aunque el contexto volátil dificulta la recopilación de estadísticas exhaustivas, evaluaciones de programas indican impactos en tres niveles:

  • Competencias técnicas: incrementos significativos en habilidades prácticas certificadas que facilitan la inserción laboral, especialmente en oficios y tecnologías básicas.
  • Inserción laboral: muchos programas muestran tasas de colocación inicial positivas cuando existen alianzas con empleadores locales o contratación por las propias empresas patrocinadoras.
  • Economía local: creación de microempresas y servicios técnicos que reducen la fuga de ingresos y fomentan cadenas de valor locales.

Estas evidencias provienen de informes de fundaciones, agencias de cooperación y evaluaciones de proyectos conjuntos entre empresas y ONG; los resultados varían según seguridad, acceso de mujeres y continuidad del financiamiento.

Impacto medible y datos orientativos

Si bien la inestabilidad del entorno complica la obtención de estadísticas completas, distintos análisis de programas señalan efectos en tres ámbitos:

  • Competencias técnicas: avances notables en destrezas prácticas acreditadas que impulsan el acceso al empleo, en especial dentro de oficios y tecnologías esenciales.
  • Inserción laboral: diversos programas reportan resultados iniciales favorables en colocación cuando se establecen vínculos con empleadores locales o cuando las propias empresas patrocinadoras realizan contrataciones.
  • Economía local: impulso a la formación de microemprendimientos y servicios especializados que limitan la salida de recursos y fortalecen las cadenas de valor del entorno.

Estas evidencias provienen de informes de fundaciones, agencias de cooperación y evaluaciones de proyectos conjuntos entre empresas y ONG; los resultados varían según seguridad, acceso de mujeres y continuidad del financiamiento.

Factores de éxito comprobados

  • Vinculación directa con empleadores: la capacitación elaborada junto a empresas genera credenciales pertinentes y favorece la contratación posterior.
  • Adaptación cultural y seguridad: iniciativas que integran mediadores comunitarios y protocolos de protección incrementan la asistencia, especialmente de mujeres.
  • Sostenibilidad financiera: la combinación de apoyos iniciales con esquemas de pago progresivo, servicios comerciales o cadenas productivas garantiza continuidad.
  • Métricas y seguimiento: disponer de indicadores precisos sobre inserción, permanencia y calidad laboral permite ajustar el diseño y mostrar resultados a inversionistas sociales.
  • Escalabilidad local: la capacitación de formadores y el impulso de redes empresariales facilitan replicar el modelo en distintas comunidades.

Principales obstáculos y riesgos

  • Entorno de seguridad y políticas cambiantes: las variaciones administrativas o los riesgos en terreno restringen el desarrollo de los programas y la inclusión de mujeres.
  • Falta de mercado formal: la escasa oferta de empleo regulado hace que pasar de la formación a un trabajo digno exija apoyo empresarial y generación de oportunidades.
  • Infraestructura insuficiente: las fallas en electricidad, conectividad y transporte dificultan impartir formación técnica actualizada.
  • Financiamiento a largo plazo: las iniciativas de corta duración rara vez consolidan capacidades locales; una RSE sólida precisa compromisos sostenidos en el tiempo.

Sugerencias prácticas dirigidas a empresas y demás partes interesadas

  • Diseñar programas basados en demanda: realizar estudios de mercado local antes de formar para asegurar que las habilidades se traduzcan en empleos reales.
  • Priorizar alianzas locales: colaborar con ONG, fundaciones y autoridades comunitarias para legitimidad y adaptación cultural.
  • Incluir cláusulas de equidad de género: medidas concretas para facilitar la participación de mujeres y proteger sus derechos laborales.
  • Medir resultados con indicadores claros: tasas de colocación, permanencia en el empleo, evolución salarial y creación de empresas locales.
  • Escalar mediante modelo de formador local: capacitar a instructores locales que puedan replicar el programa sin dependencia externa.