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¿Qué es la autoestima y cómo trabajarla?

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El autovalor es una noción extensa que incluye la apreciación personal que alguien tiene respecto a sí mismo. Este juicio interno afecta directamente la forma en que interactuamos con otros, enfrentamos obstáculos y fijamos nuestros objetivos tanto personales como profesionales. Reforzar el autovalor es esencial para lograr una existencia equilibrada, plena y resistente.

Significado de la autovaloración personal

La autoestima se compone de la percepción, evaluación y aprecio que cada individuo tiene de su propio valor. Implica el reconocimiento tanto de las virtudes como de las áreas susceptibles de mejorar. Diferentes teorías psicológicas la consideran un pilar esencial para el desarrollo humano, influyendo en la salud mental, la capacidad de superar adversidades y la autoconfianza.

De acuerdo con la psicóloga argentina Graciela Cohn, la autoestima es «la combinación equilibrada de la autoaceptación y el respeto personal, que se refleja en la habilidad de fijar límites, plantearse metas coherentes y disfrutar del día a día sin exceso de autocrítica». Esta descripción destaca la naturaleza compleja de la autoestima, que va más allá de simplemente tener pensamientos positivos sobre uno mismo.

Elementos de la autovaloración

La confianza en uno mismo se fortalece mediante varios elementos, como:

1. Percepción personal: es la representación mental que cada individuo tiene de sí mismo. Abarca tanto lo físico como lo intelectual, emocional y social. 2. Concepto propio: se refiere a las creencias sobre las características, capacidades, limitaciones y cualidades personales. 3. Aceptación personal: implica reconocer y admitir tanto los aciertos como los errores, sin ser excesivamente exigente con uno mismo. 4. Respeto personal: conlleva la habilidad de establecer límites saludables y defender los derechos y necesidades propios.

Causas y raíces de una baja autoestima

La formación de la autoestima suele iniciarse en la infancia y está fuertemente influenciada por el entorno familiar, educativo y social. Los mensajes recibidos en la niñez, el estilo de apego y la manera en la que los cuidadores reaccionan ante los logros o errores tienden a dejar una huella duradera.

Factores como el bullying, la falta de reconocimiento, la sobreprotección o la ausencia de límites claros también pueden contribuir a una autoestima frágil. Además, la exposición constante a modelos inalcanzables en redes sociales y medios de comunicación puede acentuar sentimientos de insuficiencia y autocrítica.

Manifestaciones de la autoestima alta y baja

Una persona que tiene baja inseguridad generalmente muestra:

– Seguridad para expresarse y defender opiniones propias. – Tolerancia frente a los errores y capacidad de aprendizaje. – Relación saludable con los demás y tendencia al optimismo. – Habilidad para manejar críticas y rechazos.

Por otro lado, quienes experimentan baja autoestima pueden mostrar:

– Necesidad de aprobación constante y temor excesivo al rechazo. – Dificultad para decir “no” y establecer límites personales. – Autosabotaje y elevada autocrítica. – Dificultad para reconocer logros.

Estrategias efectivas para fortalecer la autoestima

El fortalecimiento de la autoestima es un proceso continuo que requiere autoconocimiento, compromiso y práctica diaria. Las siguientes estrategias han demostrado su utilidad en diferentes estudios psicológicos:

1. Ejercicio de autocharlas positivas: sustituir el hábito de pensamientos críticos hacia uno mismo por afirmaciones más compasivas, objetivas y productivas. Un ejemplo sería transformar “siempre fracaso” por “puedo cometer errores, pero adquiero aprendizaje de cada experiencia”.

2. Fijación de metas realizables: definir objetivos específicos y prácticos ayuda a conseguir éxitos y fortalecer la percepción de habilidad.

3. Cuidado personal físico y emocional: descansar lo necesario, tener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y reservar momentos para el esparcimiento ayudan al bienestar integral y a la autoestima.

4. Manejo de vínculos personales: busca la compañía de individuos que aprecien y consideren tus emociones y puntos de vista. Desarrollar la habilidad de decir “no” y mantenerse alejado de situaciones dañinas refuerza la autoestima.

5. Registro de logros personales: llevar un diario donde se anoten los éxitos, pequeños o grandes, estimula la objetividad a la hora de evaluar las propias capacidades.

6. Práctica de la gratitud: anotar aspectos por los que sentirse agradecido cada día promueve una visión más positiva de la existencia y, por extensión, de uno mismo.

Ejemplos y casos reales

Un caso ampliamente estudiado es el de la atleta mexicana Ana Gabriela Guevara, quien durante su carrera deportiva enfrentó constantes críticas y obstáculos. Guevara ha relatado cómo, a través de la aceptación de sus propias limitaciones y el reconocimiento de sus logros personales, fortaleció su autoestima y logró superar adversidades que iban más allá del ámbito físico.

En el ámbito educativo, los niños y adolescentes que se involucran en actividades fuera del currículo —ya sea en música, deportes o trabajos de voluntariado— suelen tener una autoestima más robusta, en comparación con quienes optan por el aislamiento social. En España, diversas instituciones educativas han puesto en marcha programas de educación emocional que se centran en fortalecer las habilidades sociales y en valorar el propio ser, notando avances notables en la convivencia dentro de las escuelas y en el desempeño académico.

Relevancia social y cultural de la autovaloración

El nivel de autoestima individual influye en la calidad de las interacciones sociales, la capacidad de contribuir positivamente al grupo y la superación de desafíos colectivos. Sociedades que fomentan el respeto a la diversidad y la aceptación de los errores personales —como parte del aprendizaje— generan contextos más saludables para el desarrollo de personas resilientes y seguras de sí mismas.

Por otro lado, culturas que exigen la perfección o que ridiculizan abiertamente la vulnerabilidad tienden a producir individuos inseguros, introvertidos o hipercompetitivos, dificultando la creación de relaciones sinceras y el florecimiento del potencial humano.

La autoestima es una construcción interna compleja y dinámica. Reconocerla, comprenderla y trabajar en su fortalecimiento es una tarea que nunca concluye. Cada vivencia, cada interacción y cada reto conforman una oportunidad única para profundizar en el conocimiento propio y avanzar hacia una vida más plena y auténtica. La atención consciente a los pensamientos, emociones y actitudes permite crecer y relacionarse de forma más saludable con uno mismo y con los demás, favoreciendo el bienestar personal y social a largo plazo.